¡La crueldad es la fuerza de los cobardes! Es cierto dijeron los aduladores, aceptando la posición de Fidel, Raúl, Chávez, Correa, Evo y Ortega en contra de los revolucionarios que mataron a Gadafi.
Sin embargo y paradójicamente, fue precisamente Gadafi quien dictó y leyó el libro verde de la revolución y que lo practicó durante más de 42 años incumpliéndolo y matando a los revolucionarios civiles porque en el primer momento de la revolución no eran militares los que la iniciaron.
La ovejas sacaron sus dientes y se comieron vivo al lobo.
¡Siempre ha sucedido así, le ocurrió a Mussolini en el país de la ópera y de los inventores de la moda más sofisticada del mundo!
A los cobardes no les queda más que volverse aunque sea sólo una vez en la vida de la triste condición de corderos convertirse en lobos, lo mismo sucede en los reality shows?, advirtieron las masas oprimidas.
Con la razón se encuentra funcionando siempre y en conjunción la emoción.
El pecado que significa objetivamente no dar en el blanco se comete porque la emoción ofusca la razón y los caprichos se pagan caros.
Bertrand de Juvenal dijo: “Tarde o temprano, una sociedad de ovejas debe de crear un gobierno de lobos.”, no debería ser así, pero sucede constantemente.
Los antídotos han sido siempre conocidos, pero vale la pena recordarlos por certeros y eficientes, que si los cumpliéramos no tendríamos necesidad de que tanta gente inocente perezca porque a la jauría de lobos la dejamos suelta.
A los pecados capitales se les oponen siete virtudes:
Contra la soberbia, humildad.
Contra la avaricia, generosidad.
Contra la lujuria, castidad.
Contra la ira, paciencia.
Contra la gula, templanza.
Contra la envidia, caridad.
Contra la pereza, diligencia.
Sin embargo:
¡Los aullidos del lobo se escuchan en el silencio aterrador del combate suscitado!
Canetti cuando nos habla de “la masa de inversión”, nos cuenta que en la revolución francesa, madame Jullien le escribió a su hijo esta famosa frase:
“Los lobos siempre se han comido a los corderos; ¿se comerán esta vez los corderos a los lobos?
¡Eso le sucedió a Gadafi!
Cuando Castro, el Che Guevara y sus revolucionarios llegaron al poder, los corderos indefensos, que eran precisamente ellos mismos, comenzaron ha convertirse en lobos, enseñaron sus dientes y ordenaron fusilamientos revolucionarios aprobados por las masas que habían sido maltratadas por sus verdugos batistianos.
Basta un botón como ejemplo real y válido al recordar que en febrero de 1963, Ernesto Che Guevara, siendo ministro de Industria de Cuba, disolvió los sindicatos; para eliminarlos argumentó que las organizaciones civiles no estatales por sus intereses particulares gremiales chocaban frontalmente con los supremos intereses del Estado y de la revolución socialista Cubana.
El trabajador se volvió un instrumento material económico para el triunfo colectivo y fue empleado a las empresas hoteleras privadas capitalista y a la sociedad venezolana a salarios capitalistas y los nuevos esclavos socialistas recibieron con desventaja sus remuneraciones absurdamente más bajas.
Sin embargo los hermanos Castro no quieren darse cuenta que se volvieron dictadores y se convirtieron en lobos depredadores.
Los nuevos David cubanos, los débiles corderos, se han comenzado a agrupar ahora como sucedió en la revolución francesa.
Los dictadores, al tratar de mantenerse en el poder, no importando su ideología, se convierten siempre en conservadores.
Examinemos algunas frases famosas con respecto a los lobos:
“Lupus est homo homini, non homo, quom qualis sit non novit.”: Lobo es el hombre para el hombre, y no hombre, cuando desconoce quién es el otro:”
El lobo cuando se quiere comer a las ovejas encuentra siempre una razón sencilla para hacerlo.
Vean con qué facilidad dictan y ejecutan las expropiaciones y ponen multas multimillonarias a la prensa, sabiendo a priori que son imposibles de pagar.
El que sirve a los lobos no puede servir al rebaño y eso los saben los aduladores de turno.
Pero cuando el lobo está enterrado, las ovejas danzan, los libios bailaron liberados enfrente de un hombre muerto impotente: Gadafi.
Lo mismo sucedió con las revoluciones: cubana, nicaragüense, salvadoreña, panameña y ahora en África con la de Túnez, Egipto, Libia y muy pronto si la historia no se equivoca la veremos en los países de Yemen y Siria.
Un solo hombre joven universitario y vendedor ambulante llamado Mohamed Bouazizi, en diciembre de 2010 se quemó a lo bonzo en Túnez y este hecho aparentemente aislado fue suficiente para detonar la insurrección armada que terminó con la cruel dictadura que los oprimía.
Los linchamientos no son cosa nueva en Latinoamérica, nos horroriza pensar que todavía en el siglo XXI sucedan y sigan ocurriendo.
Los reporteros de “El Cotidiano”, de la Universidad Autónoma Metropolitana – Azcapotzalco: Raúl Rodríguez Guillen y Juan Mora Heredia, escribieron en 2005 en el numero 131 un artículo sobre: “Los linchamientos en México.”
Tratando de ser breves, ellos describen que en las últimas dos décadas han sucedido en México más de doscientos.
En Bolivia se planteó un debate en torno a los linchamientos después que fue reconocida la justicia comunitaria, práctica muy utilizada por los nativos.
En Cochabamba, La Paz y Santa Cruz se registraron según datos proporcionados por el Defensor del Pueblo como 57 linchamientos en 2007. Raúl Catalán, jefe de la Policía Nacional Civil (PNC) de Huehuetenango, comentó que vecinos de la aldea Chacaj y otras comunidades se organizaron y capturaron en la aldea La Fortuna a tres hombres que habían asesinado a Felipe Jiménez custodio de un camión que repartía cerveza en esas poblaciones.
“Una turba de unos 300 vecinos apedreó a los tres hombres y luego los quemó vivos. La PNC no pudo ingresar al lugar, puesto que los comunitarios cerraron todos los ingresos al sito en donde ocurrió el linchamiento”, comentó la prensa.
Javier Arreaga, vecino del lugar comentó: muerto el perro se acaba la rabia, esas tres personas eran hombres malos, no merecían vivir.
Juan Pablo de apellido desconocido, dijo que el pueblo unido cuando tiene la decisión en sus manos, se protege no sólo de los asesinos sino que también de las autoridades que los protegen y los dejan libres.
Los linchamientos son actos que están fuera de la ley, y penados para proteger el orden público. El Estado debe defender su monopolio de la fuerza.
Normalmente los linchamientos se producen de forma espontánea por motivos sociológicos ya sea racistas, religiosos y políticos como sucedió con Gadafi y Mussolini.
Algunos han sido planificados con antelación como en los Pogromos, término que se ha usado para denotar actos de violencia contra los judíos como sucedió en la Santa Inquisición, en Alemania y Polonia de Hitler, en la Rusia de Stalin y en Buenos Aires, Argentina, hace algunos años.
Los medios de comunicación destacan ahora al posible asesino de Gadafi el cual orgulloso presentó al público la pistola de oro del dictador y espera, como lo están diciendo algunos, lo proclamen: “Héroe Nacional Libio”.
Hay una frase que está recorriendo en el mundo y que la dijo un combatiente rebelde a Gadafi antes de que fuera cruelmente asesinado:
“¡Cállate, perro!”
Esta oración coincide con lo que estuvimos expresando antes acerca de los lobos y las ovejas y con las ante dichas por Arreaga y Juan Pablo en Guatemala.
Los que creemos en el ejercicio de la generosidad y bondad de los humanos no podemos acuerpar este tipo de linchamientos, sin embargo la violencia acarrea cada vez más terrorismo y eso precisamente debe el gobernante de turno de evitarlo antes de que suceda.
Los nuevos dictadores, porque siempre lo son, se les olvidan sus atrocidades y creen, reforzados por los halagos de sus aduladores, que permanecerán por toda su vida en el poder.
¡Que se cuiden dijo Robert, mi amigo, tarde o temprano perecerán, esa es la ley del cambio y de la vida!
Continuará…





